lunes, 30 de enero de 2012

Emociones 2. Acoger nuestra tristeza

“No estés triste”. “No merece la pena.” “Déjalo, que no vale tus lágrimas”.... ¿cuantas frases similares escuchamos y decimos ante la tristeza propia y la ajena?

¿Cuál es nuestra motivación para ocultar nuestra tristeza? ¿Para qué lo hacemos?

Se trata de otra de nuestras emociones básicas o primarias y sin embargo nos cuesta aceptarla como parte natural de nuestra respuesta ante una pérdida, ante un alejamiento, una partida, un duelo. Encorsetamos nuestras emociones en un “estas son buenas, aquellas malas”, o “estas si me permito expresarlas y estas otras no”, al igual que acepto o no verlas expresadas por otras personas.

Si nos conmueve ver en un documental a una madre orangután o chimpancé cargando con su bebé cuando ha fallecido, tratando de que se mueva, acunándolo y llevándolo a cuestas, si podemos observarla y entender que es un proceso natural de afrontamiento de un duelo ante una pérdida ¿por qué en nuestra especie nos resulta tan dramático, tan insoportable? Para qué lo ocultamos.

Esta es una de las emociones que socialmente consideramos quizás más íntimas y yo lo relaciono con nuestra falta de aceptación, no nos aceptamos o al menos no al 100%, no aceptamos nuestra vulnerabilidad, como un rasgo más de nuestro ser, de nuestra especie y de todos los mamíferos y demás seres sociales. Si, somos vulnerables a la tristeza, emoción que nos ayuda a superar pérdidas, a pasar por el proceso natural del duelo y no somos más o menos fuertes por expresarnos en nuestros momentos tristes.

Si esta aparece de una manera natural, como una respuesta ante un acontecimiento en el que sentimos que perdemos algo o a alguien, acógela, transítala y deja que se marche de manera natural.

¿Crees que esconderla te hace ser más fuerte? Si no la transitas en el momento en que surge, ¿crees que puede aparecer más adelante?

Si por el contrario te aferras a ella y la haces tu compañera de viaje, más allá de la superación de una pérdida ¿no crees que te estas perdiendo de otras emociones? ¿Para qué lo haces, que esperas conseguir de las personas de tu entorno?

Vivir las emociones como algo natural, como información del proceso que es vivir, supone un importante esfuerzo: dales la bienvenida cuando aparezcan y déjalas marchar cuando llegue el momento de hacerlo.

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