jueves, 30 de agosto de 2012

Las crisis ¿oportunidades?

Seguramente has leído en múltiples ocasiones que las crisis pueden vivirse como una oportunidad de mejora o de cambio. 

También es probable que pienses que por mucho enfoque positivo, vivir ciertas crisis como oportunidades resulta utópico. 

Digamos que ambos pensamientos son "verdaderos". 

En realidad, tengamos los pensamientos que tengamos sobre las crisis, sean estas del tipo que sean, son "verdaderos". 

Entonces ¿cuál es la gracia?

Justamente está allí, en nuestros pensamientos, lo que puede marcar la diferencia. No quiero abordar la crisis económico-política que estamos viviendo a nivel mundial, pues los factores que influyen son tantos y tan variados, que nos llevaría páginas y páginas valorar los aspectos de las diversas variables y cómo podemos posicionarnos respecto a cada una de ellas. Por otro lado, no me considero una experta en crisis políticas y mucho menos en las de tipo económico. 

Te propongo más bien hablar de las crisis personales. Esas que se nos presentan en cualquier momento de nuestra vida y que nos obligan, muchas veces, a tener que parar, valorar las alternativas y tomar un rumbo nuevo, cambiar la dirección o incluso el objetivo. Esos momentos en los que nos ponemos a prueba de manera repentina. Como si tuviésemos que esprintar en los últimos 100 metros y se nos rompe la zapatilla o se nos sale la cadena de la bicicleta, es decir, esas crisis que se te presentan aparentemente, sin más. 

En esos casos, es verdad que podemos enfocar la situación y la búsqueda de solución de mil maneras, aunque la verdad es que solemos hacerlo casi siempre de la misma. 

Es como si cada persona crease un camino por el cual anda para llegar a cualquier destino. ¿Puedo llegar por el mismo sitio al sur que al norte? ¿a la montaña o al mar? Algunas veces si que pueden coincidir los caminos, aunque muchas otras, deberemos abrir uno nuevo. 

Así, nuestro pensamiento nos ayuda a crear nuevas opciones, a valorar tanto las soluciones claramente visibles como las que están escondidas. Podemos ver la autovía, la carretera, el camino, la senda e incluso un claro en el bosque por el cual adentrarnos. Nuestro pensamiento nos permite adaptarnos de mejor o peor manera a esa situación crítica y a no dejar que nos desborde. Recursos hay muchos, lo importante es escuchar nuestra necesidad en el momento puntual y buscar la manera en la que yo, en la que cada persona, puede afrontar esta situación concreta. 

Recetas mágicas y genéricas no existen. Aunque si hay algunos recursos que pueden ayudarnos:

  • Conocer nuestros puntos fuertes y convertirlos en motores de búsqueda de soluciones y/o cambio;
  • Conocer nuestras limitaciones para prevenir o pedir ayuda;
  • Saber pedir ayuda, siendo conscientes que ello no nos convierte en una persona menos autosuficiente o menos fuerte o menos válida;
  • No permitir que nuestras emociones o sentimientos recurrentes (quizás algo destructivos) guíen a nuestro pensamiento. Es verdad que las emociones "saludables" nos dan pistas muy válidas, hasta que nos encontramos con emociones no saludables o no adaptativas, es decir aquellas que nos hunden en un pozo del cual no vemos nunca la salida;
  • Permitir que nuestro pensamiento creativo hable: déjale que te cuente todas las soluciones que se le ocurran, aunque suenen descabelladas. No las pases por el filtro de la racionalidad antes de que surjan las ideas, una vez que existan, puedes descartarlas o no. 
  • Busca el apoyo de un coach. En ocasiones no sabemos por donde tirar y despilfarramos mucho tiempo y energía buscando por dónde empezar....si en alguna ocasión no te ves con fuerza para descubrir tu camino tu sol@, siempre puedes acudir a un profesional que te apoye en ese proceso y una vez superada la dificultad inicial para encontrar el camino, despedirte y andarlo tu sol@. 
Si, el coaching es una herramienta ideal para afrontar esas situaciones difíciles, en esos momentos en los que creemos que no sabremos nunca salir de ellas. Nos ayuda a quitar la paja y a no despistarnos con ella, nos ayuda a renovar la confianza con un@ mism@ y también a reconocer tus habilidades y capacidades personales. Un coach no te dirá cuál es el camino, no te dará la solución concreta, las tendrás que buscar tu. Un coach solo te acompaña en ese trance inicial en el que nos sentimos desbordad@s y sol@s. 

Sube el volumen de los altavoces, escucha, y si quieres canta esta canción, bailala, da palmas, o salta....después es posible que veas las cosas desde otra óptica ¿es así? 





2 comentarios:

  1. Me parece que las ideas expuestas en este escrito son muy apropiadas para la epoca que estamos viviendo. Pero van mas alla de la cirisi mundial pues como dice la autora, las crisis personales pueden salirnos al paso en cualquier momento.
    Me gusta la idea de no encerrarse y buscar ayuda. Somo animales sociales y necesitamos apoyo, ya sea de la famila, amistades o si se puede, de un coach.

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  2. Gracias por tu comentario. Efectivamente, somos animales sociales y eso nos dota de la capacidad de pedir ayuda para resolver problemas o situaciones cuando no nos sentimos autosuficientes para hacerlo. De hecho, nuestra evolución ha sido tan espectacular, gracias a esa capacidad de colaborar, trabajar en equipo, pedir ayuda....y eso no nos limita, sino que nos hace más fuertes y más grandes. Un saludo,

    Beatriz Holguín

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