jueves, 11 de octubre de 2012

Quiero sopa para cenar

Cuando tenía 7 años, cenábamos siempre sopa de verduras. Podía ser de verduras en juliana, de acelgas con patatas, cremas de diversas verduras o sopas inventadas. Cada noche, salvo algún día en el fin de semana comíamos sopa en la cena. 

Lo mismo sucedía cuando tenía 11, 13, 15 años. A mi padre le gustaba mucho comer sopa por las noches, después de una larga jornada de trabajo en su laboratorio. 

Reconozco que llegó un momento en que me aburría comer sopa cada noche. Después me di cuenta que la mayoría de mis amig@s cenaban otras cosas, sándwiches, quesadillas, cereales, bollería,.......yo no quería cenar sopa cada noche. 

Al independizarme empecé a elegir lo que me apetecía cenar, comer o desayunar, las horas para hacerlo y muchas cosas más. Muchos días cenaba fuera, una ración, una pizza, o una hamburguesa entre otras cosas. En casa también cenaba lasaña o legumbres o quizá una ensalada. 

Han seguido pasando los años y hoy me doy cuenta que muchas noches me apetece cenar sopa. Puede ser un simple caldo de verduras o de pollo, o bien una crema (reconozco que no soy fan de la sopa de juliana). Sin embargo, he tenido que hacer mi propio recorrido para volver a tomar sopa en la cena. He tenido que pasar por diferentes alimentos y preparaciones para volver al sitio del que partí. 

¿Es el mismo punto de partida? No necesariamente. Comparten elementos comunes, sin embargo he sido yo quien recorriendo por las diferentes opciones que quise probar, que creí necesitar o que sabía que deseaba, llegué a mis propias conclusiones. 

Esta metáfora podemos encontrarla en un sinfín de situaciones. Podemos viajar al pasado, ver qué cosas hacíamos porque otras personas decidían por nosotr@s y qué cambios hemos llevado a cabo para alcanzar la libertad para elegir una, otra o varias opciones. 

Si alguna vez encuentras a una persona que decide por ti, pídele que te permita probar tus propias opciones, llegarás a tus propias conclusiones, sean más o menos parecidas a las que te han propuesto. 

Mi sopa es hoy distinta a la de mis 7 años. Es mía, la elijo yo. 

¿Cual es tu sopa de hoy? ¿Qué conquistas has logrado? ¿Cuantos pasos has dado hasta llegar a ella? 

Métete en la cocina y prepárate tu propia sopa. 

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