lunes, 20 de enero de 2014

¿Motivación hacia el desarrollo o hacia la ausencia de déficit?

Una de las principales fuentes de motivación en humanos y animales, es lograr un equilibrio. Restablecer un nivel óptimo respecto a alguna de nuestras necesidades básicas; de afecto, de pertenencia o reconocimiento (esta última aparentemente solo existe en los seres humanos). Nuestro cuerpo, emociones y razón se ponen en marcha para lograr regular ese déficit y superarlo. 

Es una fuente de motivación, podríamos decir básica, con la que perseguimos lograr nuestro equilibrio, nuestro bienestar. 

En ocasiones, algunas personas han llegado a un estado de desarrollo tal en el que estas necesidades están cubiertas, las acciones que llevan a cabo en su día a día, a lo largo de cada año les permiten mantener ese equilibrio y bienestar. Entonces ¿qué les motiva? 

En estas personas la motivación viene de la necesidad de autorrealización o de trascender. Según Maslow una vez situados en esta necesidad, salimos de las demandas internas para realizar acciones en beneficio de otras personas, no de nuestra familia, sino de nuestro entorno, de nuestra sociedad. Cuando llegamos a este estado, la motivación aparece simplemente al realizar la tarea, sin necesidad de enfocarnos en el fin, en lo que conseguiré o en el malestar que evitaré. 

Conectar con nuestra necesidad de autorrealización, nos conecta con quienes somos de verdad, no con quien queremos ser. Por ello, llegamos a aceptarnos y a aceptar lo que nos rodea. Ganamos espontaneidad y a la vez somos más autónomos/as. Conectamos con nuestra creatividad y conectamos con las personas también desde la aceptación. 

¿Qué hace falta para llegar a esa necesidad? Quizás puede ayudarnos empezar por aceptarnos, apreciarnos y conectar con quienes somos. 

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