miércoles, 26 de marzo de 2014

La barrera de las defensas

Al igual que nuestro cuerpo posee un complejo sistema defensivo (inmunitario), nuestra psique también tiene un equipo bien armado de defensas. 

Nos defendemos cuando nos sentimos atacados/as, cuando creemos que se vulnera nuestro ser, nuestra libertad y todo lo relacionado con estos dos aspectos: nuestros valores, creencias, sapiencia, estado afectivo,....

Así, nos encontramos oponiéndonos a argumentos sin saber bien por qué, contradiciendo a una persona que, aunque utilice distintas palabras, está de acuerdo con nuestros argumentos o posición, hablando de cualquier asunto no competente al tema por el que me preguntan o utilizando repeticiones para no entrar en asuntos sobre los que no queremos hablar....

Ayer estuve en una sesión reflexiva en el que 5 profesionales del coaching y de la consultoría en recursos humanos respondían a las preguntas del público sin dejar espacio para la contrarespuesta, sin dejar espacio para el debate entre ellos. Esto supuso en varias ocasiones, así expresado por estas personas, tener que respirar y callar, no responder o entrar en alguna polémica con el resto de profesionales cuando encontraban algún desacuerdo en sus respuestas. En un primer momento no fui consciente del esfuerzo tan importante que estaban realizando, hasta que el moderador dejó espacio para el debate y se abrieron todo tipo de cajas de Pandora. Empezamos a percibir replicas y contraréplicas que quizás no venían al caso, en ese momento presente, sino que llegaban con retraso a responder los anteriores "ataques". 

Si, todas las personas ponemos en  marcha nuestras defensas en cada momento, en cada interacción. Si, es muy difícil apaciguarlas cuando han sido despertadas. Si, es un gran reto permitir en un proceso de coaching que las preguntas te lleven a ese espacio en el que, ya sin la intervención de tus defensas, la reflexión sea realmente profunda y reveladora. Cuando surge, la magia se revela y el autoconocimiento alcanza un estado superior, sublime. 


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