miércoles, 7 de enero de 2015

La curiosidad o experimentando se aprenden cosas

Hace unos minutos una de mis gatas estaba tirando nueces al suelo. Lo primeo que hace es mirarla fijamente, tocarla y darle suaves golpes con la pata y poco a poco la empuja al borde del mueble para que caiga al suelo. Se queda mirando fijamente cómo cae, hacia dónde rueda, cómo se comporta, suena, mueve, etc. 

Desde que vivo con gatos muchas veces me he preguntado por qué les gusta tirar cosas al suelo y hoy me ha parecido entenderlo. Porque así aprenden más sobre los objetos, sobre la gravedad, sobre el tiempo y el espacio. ¿O no crees que puede ser esta la razón?

Nuestra parte animal aún conserva esa curiosidad como uno de los motores más potentes. Y esto lo observamos muy fácilmente en niños y niñas jugando, aprendiendo, interactuando. Después, cuando crecemos, dejamos de experimentar con todo y "nos creemos" lo que escuchamos, leemos o vemos. Acumulamos información y confeccionamos conocimientos en base a los experimentos de otras personas. Supongo que para una gata, esto no es válido y por eso, lo tiene que experimentar ella misma. 

No propongo que empecemos a experimentar toda la información que queramos adquirir como conocimiento contrastado, nos resultaría imposible y peligroso. Aunque quizás si podríamos experimentar un poco más, contrastar algunas de las creencias o información recibidas y ver qué pasa. 

Yo prefiero no dejar que mis gatas experimenten con objetos rompibles, aunque si les facilito otros que no generarán graves accidentes. Mi planteamiento es hacer la equivalencia y empezar por aquello que no generará un gran desorden o daño en caso de comprobar la falta de veracidad o la poca generalización que contenían ciertas ideas o creencias. ¿Te apuntas a experimentar? ¿Qué "tirarías" en primer lugar? 

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