jueves, 12 de marzo de 2015

Construyendo vínculos para crecer

Nuestra tendencia hacia el vínculo, la unión o incluso la atadura es una constante en nuestras vidas. Cuando nacemos, el vínculo  con nuestra progenitora o cuidadora en su defecto, es vital para nuestra supervivencia. 

Más delate, empezamos a generar vínculos con personas habituales en nuestro entorno y también resultan fundamentales para nuestro desarrollo social, para poner en marcha mecanismos de aprendizaje y desarrollo propios de nuestra especie, de nuestra cultura, de nuestra sociedad. 

Durante las primeras etapas de nuestra vida, no elegimos de manera consciente los vínculos que establecemos o con quién los establecemos. La etapa de la adolescencia supone una particular reivindicación de los vínculos elegidos, que nos dan una pertenencia más allá de la red familiar o escolar. 

Para un momento y piensa, ahora mismo, ¿cuáles vínculos son los más importantes para ti? ¿Por qué son importantes? Quizás porque son antiguos, porque son de toda la vida. Quizás porque son potentes, porque el lazo es fuerte y sólido. Quizás por las emociones que compartes, que sientes, que expresas y vives. Quizás porque hay un compromiso detrás, que se hace importante de manera instrumental, te otorga un beneficio. ¿Te positivan? ¿Te empoderan? ¿Te impulsan a ser la mejor versión de ti mismo, de ti misma? 

Algunos, seguro que lo hacen, seas o no consciente del cómo. Algunos, seguramente no lo hacen y quizás si eres consciente del por qué. 

Ahora piensa dónde quieres poner más energía, dónde quieres sembrar nuevas relaciones o fortalecer los vínculos. No se trata de dejar los ya creados, a menos que eso sea lo que tú desees. Se trata de tomar consciencia y elegir de forma responsable y respetuosa contigo, hacia dónde dirigir tus próximos pasos, tus afectos, tu crecimiento, tu pertenencia. 

Te propongo que te pongas en plan "investigador" o "investigadora". Coge un pequeño cuaderno para tomar notas, uno que puedas llevar contigo siempre. Tomate un momento al día, un momento para ti, un momento en el que apartarte de tus tareas y siéntate con tu cuaderno. ¿Qué quiero potenciar en mí? ¿Quién me puede apoyar en esta tarea? ¿Cómo puedo contar con ese apoyo de manera más cercana y habitual? Escribe y date permiso, encontrarás ideas, estrategias, recursos...y quién sabe qué más. 

¿Me cuentas el resultado dentro de 21 días? 

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