lunes, 27 de abril de 2015

Hablando de distinciones y avanzando

Hoy, gracias a Linkedin, cayó en mis manos un vídeo de Anthony Robins y me ha dejado una interesante reflexión, además de un ejercicio al final que creo que me ayudará y que incorporaré a mi "portafolio" de recursos... (si sigues leyendo hasta el final esta entrada, comparto también el vídeo por si te apetece verlo o probarlo). 

La reflexión en cuestión es una distinción que aparece al principio, en los primeros 5 minutos (ojo que el vídeo dura 35, no es de los super cortos, aunque en mi opinión merece la pena llegar hasta el final). 

La distinción en cuestión es sobre la palabra "cambios" o "cambiar" y "progreso" o  "progresar" aunque creo que en este contexto sería mejor traducir progress por "desarrollo"...¿qué opinas?  Y si, lo que dice este señor que tantos libros, DVD's, cursos, charlas, etc. vende tiene mucho sentido. 

Nos obsesionamos con el término cambio y hemos generado toda una serie de productos, recursos, libros y cursos para abordarlos, gestionarlos, aceptarlos....y realmente los cambios suceden, no sé si de manera automática, pero suceden. Aparecen y los gestionemos como los gestionemos, llegarán y nos quedará la parte de aceptarlos, mejor o peor. 

Sin embargo, abordar el progreso o desarrollo personal para acercarme a mis objetivos, para liberarme de mis miedos, para retarme, para avanzar, para llegar más lejos.....en eso si podemos gestionar, aprender, coachear (no me gusta mucho esta palabra, aunque creo que se entiende y queda bien aquí en este contexto), acompañar, etc. Al fin y al cabo ¿qué es lo que queremos las personas hoy en día? 

Sentirnos bien en nuestra piel, reconciliarnos, amarnos y quizás plantearnos algunos retos, algunos objetivos que nos movilicen y nos lleven a un lugar que intuimos mejor, queremos evolucionar. 

A esa evolución solemos llamarla "cambio" y en cierta forma lo es, aunque también es desarrollo (o progreso) y éste término acepta mejor la proactividad que el primero, el cual está más ligado a lo externo, a lo que viene del entorno. 

¿Qué pasaría si modificásemos la manera de hablar y de llamar a "las cosas"? ¿Qué pasaría si en tu próxima elección decides sustituir "quiero cambiar" por un "quiero desarrollarme" o "quiero progresar"? ¿Dónde pondrías el foco? 

Muy probablemente lo pongas en ti y en tus acciones, en lo que haces y dejas de hacer, en tus rutinas o rituales, en definitiva en tu toma de decisiones y en tu manera de pensar. Esto es, en parte, uno de los objetivos del coaching, generar ese cambio de "observador" o de manera de entender "la realidad", tu realidad para generar un cambio en ti. ¿Te apetece probar? 





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