martes, 1 de diciembre de 2015

Afrontamiento: fortalece tu musculatura emocional

Hoy en día estamos habituadas y habituados a vivir con cierto grado de estrés casi cada día. Lo asumimos como algo "normal" o "natural" de lo habitual que resulta. 

Y si, puede ser que así sea, que el estrés psicológico haya dejado de ser un trastorno o un mal puntual y se convierta en una característica crónica de ser persona en nuestra sociedad. Entonces ¿solo lo padecemos las personas adultas? ¿Está ligado al trabajo o a eventos vitales de cierta importancia? Yo creo que no, que si empezamos a asumirlo como algo habitual afecta también a adolescentes, niños y niñas...¿incluso bebés y mascotas? Es posible, por qué no. Al fin y al cabo parece ser "contagioso". 

A la par de esta asunción de una nueva realidad emocional, aparecen todo tipo de profesionales que te ofrecen soluciones casi mágicas o la verdad verdadera sobre cómo solucionar tus problemas de estrés, malestar y sufrimiento psicológico.... Seamos realistas señoras y señores, cuando hablamos de cualquiera de estas situaciones y le ponemos el apellido psicológico significa que, como diría un gallego, depende. Es decir, la situación que provoca el sufrimiento, el malestar o el estrés afectará más o menos a la persona dependiendo de la propia persona, dependiendo de sus herramientas o no, de sus características personales o tampoco, de sus redes de apoyo social o quién sabe, de su capacidad para gestionar la frustración o no necesariamente...es decir, de un compendio de muchas variables, histórico personal, memoria genética y aprendizajes, el evento y su grado de impacto emocional,  recursos emocionales, sociales, cognitivos y recursos varios. 

Así que visto este panorama, ¿podría tu lógica afirmar que existe un "remedio" universal para gestionar el estrés y el sufrimiento de todas las personas? La mía claramente me dice que NO. Que la psicología nos habla de factores coadyuvantes o predisposiciones y por lo tanto me lleva al término afrontar, afrontamiento. Es decir, traer tu mirada a la realidad de quien eres, de cómo eres, de lo que te resulta fácil y difícil, de los apoyos con los que cuentas, de tus recursos y mirarte con aceptación e incluso con cariño. Lavar, al menos un poco, tu mirada de utopías o ideales, de expectativas internas y externas. 

Para fortalecer tu musculatura emocional empieza por aceptar que no tienes el control de todo lo que sucede (ni que todo "te sucede"...es decir, los acontecimientos ¿suceden o "te suceden"?). Te gustará más o menos la situación (una discusión, un mal entendido, un atasco, un problema con el transporte público, una decisión, una mirada, una no mirada, ....) y sin embargo es parte de la realidad, de una realidad que no necesariamente te sucede a ti, sino que simplemente sucede. 

Esto está relacionado positivamente con la capacidad para gestionar la frustración. Es decir, si mi mirada es más realista podré elegir hacer algo cuando mi acción impactará de alguna manera en la situación y podré elegir afrontarla cuando mis acciones no tengan tal impacto en ella. De esta manera el grado de frustración cambiará radicalmente y por lo tanto el estrés psicológico también. 

Si además genero cambios en mi, estos influirán positivamente en mi entorno. No olvidemos que, al menos para los/as psicólogos/as sociales (mi mirada propia, personal y profesional), el aprendizaje mediante modelado es uno de los más potentes que hay y esto no es más que aprender por imitación. Si mis reacciones de estrés o malestar se reducen, mi entorno lo percibe y si hago visibles los recursos que empleo para ello, podrán también "imitarme" y hacerlos suyos. No necesitamos contarlo, sino hacerlo. Dotar de coherencia a mis actos e influir positivamente en mi entorno. Compartir mis estrategias para no vivir en un estado de malestar crónico y enseñar a mi familia, entorno laboral y social que "si se puede", que salir de los bucles es posible. 

Y si te apetece compartir alguna estrategia que te haya servido estaré encantada de leerte y de aprender contigo. 


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