jueves, 13 de octubre de 2016

¿Dejar de ser primates para ser cucarachas?

Soy porque tengo derecho,
soy más allá de ti, de mi, del entorno.

Soy porque "otros" dicen que sea,
allá voy.
No sé a dónde. 
No sé para qué.
Solo sé que soy...

¿Soy? ¿somos? 

Paro...pienso y decido.

Soy porque somos, somos porque soy, 
eres, 
somos y seremos...

Más allá de lo que digan los anuncios, 
las redes sociales, 
el marketing, 
eres porque formas parte del "nosotros".


Los seres humanos somos una especie animal de las llamadas animales sociales. Es decir, parte de nuestra definición como especie, viene dada por el elevado nivel de interacción entre los miembros de la especie, constituyendo sociedades reconocibles y distintas a las de otras especies. 

Dicho así, además de sonar académico, suena lógico. Somos sociedad, somos familia, somos organizaciones, somos empresas, somos equipos, grupos, barrios, poblaciones, parroquias, asociaciones, clubes, partidos, ...somos sociedades. 

Lo que últimamente me genera malestar, enfado y una gran contradicción es la manera en la que hemos aceptado las "motos" del individualismo que nos venden día a día: "hazte a ti mismo/a"; "si crees en ti, conseguirás lo que te propongas"; "lucha por tus sueños"; etc. Todos eslóganes dirigidos a la segunda persona del singular, todos mensajes lanzados para que te ocupes de ti, de lograr, de conseguir, de ser, de avanzar, ... ocuparte de ti sin importarte, sin mirar y sin siquiera tener en mente a quien está a tu lado, a quien puede acompañarte en tu sueños y en tus logros. 

Por muy bonitos que sean los anuncios que nos seducen en cada esquina, tras cada capítulo de serie que uso para adormecer mi soledad, mis preocupaciones, la realidad es que somos sociedad. Esto implica que los sueños los construimos en común con otras personas, que la soledad la curamos hablando y compartiendo con otras personas. Esto también implica  que mis preocupaciones empezarán a ser tareas de la que ocuparme_nos cuando las comparto con mi familia, con mis amigos, amigas, pareja, e incluso con una personas desconocida. La realidad es que cuando nos juntamos creamos, fluimos y construimos realidades posibles y más amables, cercanas, sanas. 

Piensa un momento en aquellas situaciones en las que más felicidad o satisfacción has sentido. ¿Estabas solo, sola? ¿Había una, dos, o más personas? ¿Te entraron irrefrenables ganas de correr a contarlo a alguien? ¿lo hiciste? ¿llamaste a alguien? 

Si observamos algunos de los aspectos más importantes y representativos de nuestra especie, entenderemos que no tiene sentido ser sin dar espacio al "nosotros".  

  • Expresamos emociones a través de gestos inconscientes (comunicación no verbal); 
  • Poseemos un código de comunicación muy sofisticado que nos permite inventar, explicar, estudiar el presente, el pasado e imaginar el futuro;
  • Aprendemos a resolver problemas gracias a la interacción, por ensayo-error, imitación, modelado,... 
  • Transformamos el entorno, la esperanza de vida, los resultados, transformamos la realidad y lo que no lo es;
  • Estudiamos nuestro intorno: nos podemos plantear cambiar, mejorar, avanzar,... el desarrollo personal existe porque somos seres sociales y emocionales. 


Gracias a las interacciones con otros miembros de nuestra especie una comida es algo más que un acto para nutrirnos, transformándose en un evento social y emocional. Gracias a las interacciones con otras personas existen las familias extensas con primos, primas, tíos, tías, abuelas y bisabuelos, y tíos segundos y primas terceras. Además de nueras, yernos, cuñadas y suegros. 

También existen los amigos, las amigas, los abrazos con risas y con lágrimas. Los abrazos con besos y con deseo. Los abrazos sostenidos y reconfortantes. Los abrazos con confianza y con desconfianza, los de compromiso, los que suenan y los que ni siquiera se tocan. 

Existen la poesía y la cocina. Existe el vino, la cerveza y el café. Existen los libros, las películas, los cines y el teatro. Existe la música, los conciertos, los bailes en pareja, en grupo, entre risas y saltos. 


Por eso, creo firmemente que solo cuando conectemos nuevamente con esta gran verdad, con esta realidad social que nos define, empezaremos a cambiar el mundo. El mundo de los valores, de los derechos, del avance, del crecimiento como sociedad. Nuestra evolución es una evolución social, una revolución contra el insostenible individualismo como leitmotiv y una vuelta a lo social y comunitario. Una vuelta a lo esencial de nuestra evolución: la sociedad. 

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