lunes, 14 de noviembre de 2016

De la angustia a la calma, un continuo

Me falta el aire, 
no respiro y siento ahogo.
Me muevo y no avanzo, 
me desespero, 
me quiebro...

La angustia rompe la memoria en la garganta,
olvido respirar, 
olvido hablar, 
olvido gritar...

Es natural, así funciona. 
Me separo, respiro y hablo y la calma retorna.
De la angustia a la calma puede haber un suspiro. 
Largo o corto,
depende del aire y de ti...


Sentir angustia resulta muy natural. De pronto te acuerdas de algo pendiente, de un compromiso incumplido, de una propuesta de cita no cerrada, de un hecho importante que se quedó en el cajón de los asuntos pendientes,...quizás no sería ni adaptativo no reaccionar. La impasibilidad tampoco es la respuesta adecuada. Me angustio, aparecen las respuestas típicas en el pecho, en el estómago, los hiiiiijjjj (aspirados) y las manos a la boca, a la cara, la aceleración en el pulso, el calor o el frío. El caso es que respondemos y...

Opción 1: vale, qué puedo hacer? Me pongo a ello, respiro, calmo la angustia y una vez que me enfrento a mi miedo (llamo, pido, hablo, me expreso,...) empieza a calmarse y a marcharse la sensación que estaba amenazando con instalarse. 

Opción 2: me recreo en mis angustias, quejas, sensaciones, reproches, quejas, juicios, broncas "mierda, mierda, siempre estoy igual"... Paso de la angustia al enfado conmigo y a la tristeza quizás por los reencuentros con mi exigencia extrema. 

Seguro que hay entre estas dos, opciones hasta mil. Las sutilezas y diferencias son múltiples. 

Lo que si puedo decir es que el cambio es posible, pasar del habitual escenario 2 al primero es posible. Hace falta tomar consciencia sobre mis automatismos, trabajar sobre ellos, entrenar habilidades que me ayuden a encontrar un equilibrio fuera de ellos...hace falta conectar con mi deseo de bienestar y la consciencia de que eso es posible. Que es lo que quieres. Que es lo que mereces. 

¿Un secreto? Respira. Ante un problema, un miedo, una angustia inspira con consciencia y lentamente y espira aún más lento, aún más consciente. Atiende a tu respiración durante unos instantes y permítete estar en calma. 

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