lunes, 24 de abril de 2017

Reconquistando la simplicidad del sentir

"Quiero sentir la cera templada de una vela en mis dedos, 
quiero escuchar el canto de los pájaros de las ocho de la tarde, 
cerrar los ojos y perderme en sus charlas. 

<<¿cómo fue el día? ¿muchos insectos? ¿qué tal tienes el nido?>>
Se me antoja que pueden hablar de muchas cosas. 

Quiero sentir tu mirada en la mía 
y tu suave soplido en mi hombro. 
Quiero ser una mano amiga,
que sujeta a otra en una conversación profunda. 
Quiero sentir y no parar de hacerlo nunca."

Releyendo un párrafo, sobre las necesidades básicas en los seres humanos, en "Las arquitecturas del deseo" de José Antonio Marina, se me ocurre escribir una oda a lo sencillo, a lo gratis, a lo cercano, al sentir. El párrafo habla sobre como no nos "conformamos" con tener salud u homeostásis, sino que aspiramos a un, cada vez mayor, grado de bienestar. Buscamos experiencias que nos generen esa sensación de equilibrio y que....acaba por cansarnos, así que nos dedicamos a anhelar el desequilibrio y la excitación. En resumen, no estamos a gusto en donde estamos y deseamos otra cosa. 

No quiero que pienses que abogo por conformarnos con lo que hay y ver el lado "bonito" a todo, sea lo que sea. No, ni mucho menos, creo profundamente en el desarrollo y en el cambio y considero una necedad absurda quedarse en un estado de sufrimiento evitable o solucionable. 

Solamente me pregunto si no nos estamos complicando un poco de más. Es decir, puede ser perfectamente comprensible buscar un estado de bienestar y de equilibrio que no nos importa romper con algún deporte de aventura durante las vacaciones, por ejemplo. Lo que marca la diferencia es cómo estamos cuando estamos generando bienestar y equilibrio y cómo, cuando estamos haciendo puenting en Nueva Zelanda, caída libre en los Alpes o nadando con tiburones en el Caribe. 

Estar en el momento presente, mientras busco que mi homeostásis me genere una sensación de bienestar y equilibrio, tiene mucho sentido. Estar en el momento presente, con el cuerpo a tope de adrenalina practicando cualquier deporte de riesgo, también. Así que ¿por qué no disfrutar más de lo que haces ahora, del proceso de trabajo o de diversión, de mejora o de mantenimiento, de activación o de relajación? Todos forman parte de una vida rica y equilibrada. Por qué no conectar, momento a momento, con tus necesidades, deseos y posibilidades, con lo que forma parte de tu vida real, de tu ser y de tu sentir. 

¿Te apuntas a cultivar más presencia momento a momento? ¡Bienvenido, bienvenida! 


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